No sabía que sería tan rápido pero me quedo con todo lo bonito y lo corto que fue. Volver a sonreir cada vez que escucharía esa voz con un suspiro y cargado de ilusión que me regalaba cada día era todo lo que deseaba al despertar.
Fue tan solo una caricia que demostró que algo diferente y que marcaria ese tiempo bastaría para estar segura que sentiría mil maravillas dentro de la bolsita llamada corazón.
Miradas ambiguas como las nuestras no pudieron ni adelantar el fiasco que sería con tan solo un no puedo más el final tan abrupto que tuvo el ultimo amanecer de sonrisa esperando un te quiero.
En estos casos, no hay culpables ni victimarios, sino solamente personajes que se dan el trabajo de jugar a encantar, a quererse, a ser cómplices bajo condiciones y reglas bien puestas a las cuales uno debe seguir al pie de la letra sino los rieles del tren harán que todos se estrellen contra la realidad de un solo choque.
Sentir no es pecado ni tampoco esperar actitudes y reacciones de acuerdo a los comportamientos dentro de este tipo de situaciones; el verdadero pecado es esperar un cambio de reglas y aun peor forzar o manipular sentimientos con el fin de obtener alguna clase de beneficio banal que a las finales llevara al colapso mental de la parte que se arriesgo creyendo que ganaría.
Una mañana salieron a caminar de la mano; sintiéndose, extrañándose mientras conversaban, mirándose y entrando en lo más profundo del ser a cada segundo. No esperaban cruzarse con un momento en el tiempo liberado de la atmosfera rutinaria del pasar del universo por sus ojos… solo existía esa magia que los hizo pensar que todo pudo ser distinto por alguna vez en la vida. Que no sería algo igual, que no sería algo casual o tal vez si pero en esos momentos de silencio y calor lo único que pasaba por sus mentes era miedo, dudas e incertidumbre de que era lo que estaban viviendo en esos minutos que corrían como nunca en un día normal.
Nunca supieron si esa conexión fue real o algo como todo lo demás… cuando esos cuellos se juntaron y respiraron juntos por primera vez al unísono descubrieron que fue algo de siempre pero distinto a la vez. Había algo de magia en la mirada de él; en la mirada de ella había miedo y dudas; el jamás dudo del juego y ella jugó bien sus cartas al final. Todo quedo como debía quedar… tal y como empezó… con una sonrisa, un abrazo y un te acepto como eres pero no comparto lo que vives.
Conoce el ritmo al cual quieres ir en la vida, en el cual quieres amar, la intensidad que quieres regalar, las ganas de hacer que las cosas funcionen, conoce tu potencial en el amor, conoce tus limites y debilidades, aprende a reconocer cuando sonríes en las mañanas es tal vez porque alguien sin darte cuenta te está dando esa alegría que piensas que perdiste. Las sonrisas que emites no son en vano, todas tienen su espacio, lugar y tiempo en el universo. No cerremos ideas ni ocultemos sentimientos por el miedo al daño o a perder la confianza en las personas y en nosotros mismos.
Si no aprendemos a experimentar las situaciones que se nos presenten en el camino jamás podremos decir que no lo intentamos. Prefiero mil veces decir: al menos lo intenté a decir: que hubiera pasado si es que lo hubiera intentado. Es uno de los mejores lemas de vida que llevo como regla desde que tengo uso de razón.
No dejen jamás de comunicar todo lo que piensan en el momento en que lo piensan; ya que si uno no expresa su interior; este nos carcomerá el ser poco a poco y no es sano para el espíritu tener guardadas cosas que son tan grandes como algunas incertidumbres clásicas de un viejo descansando en el parque al final de sus 70 años.
Acuérdate: el amor no se acaba jamás en las personas, se puede transformar o en todo caso moldear motivado por una nueva ilusión para luego ir creciendo poco a poco, volviéndose fuerte y al final sentirlo tan grande que no vamos a creer la felicidad que teníamos guardada mas no muerta por alguna herida mal curada.