Como cuando no sabes que va a pasar, donde vas a estar ni con quienes pero llegas al lugar y te sientes más ubicada como en casa. Así recibí el 2012 y de hecho tengo tanto que decir pero voy a ser breve.
En Enero del 2011 le tenía tanta fe e ilusión a todo lo que me propuse lograr que no me di cuenta que una super neblina no me dejaba ver bien el camino que debía seguir para concretarlo todo.
Pude alcanzar algunas metas y saborearlas pero luego el año dio un giro a mi realidad inesperado. De Agosto a Noviembre tuve un proceso de encuentro conmigo misma increíble. Por alguna razón caí en el peor hoyo en el cual una persona puede estar y créanme cuando les digo: “viví lo peor que alguien puede vivir” No voy a dar detalles pero luego de que ya ves lo peor nada más puede salir mal y si de verdad, de verdad, de verdad logras disipar la neblina; es ahí cuando recién empiezas a ver el verdadero camino que debes de seguir.
Cambie y gané nuevas convicciones de vida, maneras de entender las cosas, procesos espirituales muy concretos y sobretodo algunas personas que estuvieron conmigo repotenciaron mi concepto de creer que el mundo no es tan mierda como lo pintan.
En Diciembre todo mejoró inexplicablemente y el siguiente paso que hice fue procesar bien el tremendo giro de mi historia 2011, entendí la razón: Me estaba preparando para la mejor etapa de mi vida y pude recibirla cuando ya estaba lista. La oruga se convirtió en mariposa.
Cuando ya no hay más neblina en la ruta que sigues, todo es más claro. Siempre hay que caminar de la mano con la fe y la esperanza. De eso se trata la vida. PUNTO.
El 2012 será mi año, tengo ese feeling desde que conseguí chamba de nuevo dos días antes de navidad. He aprendido y siento que he crecido mucho. Ésta mariposa brilla con su luz propia.
No les pienso recomendar ni aconsejar nada, solo les voy a transmitir ésta frase: “No piensen tanto las cosas, aprendan a vivirlas”.
Bienvenido 2012, ya salió el sol.